
Nosotros los españoles, descubridores de países, conquistadores, dominadores, dominantes y dictadores, que hemos impuesto con el poder de la espada y la subyugación de ésta a la cruz, bajo la tutela de la sotana, negra, marrón o blanca, nuestra civilización sin tener en cuenta los considerables valores de las otras; decapitadores de aquellas culturas y aniquiladores de sus religiones. Nosotros los españoles, aprendimos la maldad de nuestros vecinos próximos o un poco más lejanos. Pronto olvidamos aquello de ir a buscar almas para Dios y aunque nuestras intenciones de encontrarlas, eran sublimes, la codicia de las riquezas de ese mundo nuevo y sin explotart, nos cegó y viendo que para extraerlas, los nativos eran pocos, vimos lo que hacían nuestros vecinos, cargando braceros en Africa y les superamos. Arrancamos hombres y mujeres de sus hogares; destruímos familias, arrasamos poblados, esclavizando y trasladando a sus gentes, bajo el látigo, el trabuco o el arcabuz de un continente a otro. Nosotros despoblamos, quemamos y arrasamos todo lo que se nos ponía en contra. Nosotros no veíamos más allá de esos momentos de borrachera sangrienta o de embriaguez religiosa tras una comunión exultante. De aquellos desatinos, de aquella cruenta despoblación de Africa y la posterior explotación, de esos países a quienes entre todos habíamos arrebatado los que podrían defenderlos, surgen ahora los problemas que da la falta de medios, el no saber explotar sus propios recursos, y tantos otros problemas. El problema de Africa, no es de ahora; viene de siglos atrás y los españoles tenemos parte de culpa de ello. La foto, un anónimo que divisa la frontera, antes de aventurarse a cruzarla y ser prendido, por los sucesores de los que capturaron a sus antepasados.
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