Decía Goethe en una carta a la condesa Auguste Ze Stolberg: "todo dan los dioses, los infinitos, todo íntegramente, a sus favoritos. Las alegrías todas, infinitas; los sufrimientos todos, infinitos."
Amigos, si los dioses nos dan todo, ¿cómo es que carecemos de tanto? Algunos agoreros de la desdicha, dicen que esta vida es un "valle de lágrimas" y después, para su consuelo, te pasan el "cestillo" y tú, alma cándida, contribuyas a su molicie. Con un "Dios te lo pague" acrecientas su vida regalada y al tiempo, tu escasez. Con esta visión de la vida, cuántas veces no hemos dicho como A. Machado en "Tres cantares enviados a Unamuno": Señor, me cansa la vida y el universo me ahoga. Señor, me dejaste solo, solo, y ... a solas.
Ama, sonríe y ayúdate. Dí con P. Neruda:"todos los frutos de la tierra, crecerán en mis manos."
miércoles, 10 de febrero de 2010
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